miércoles, 18 de noviembre de 2009

Cursos de Patchwork





Cualquiera puede aprenderlo y practicarlo, solamente hay que tener el deseo de hacerlo y acudir a una escuela-taller en la que se enseñan los principios básicos, adquirir unas pocas herramientas y dar un poco de tiempo para adquirir unas habilidades sencillas, y liberarse de inhibiciones. No importan la edad ni el sexo, no es necesario saber coser previamente. En cuanto se dan los primeros pasos ya empezamos a obtener satisfacciones, vemos que es posible, y enseguida comienzan a expresarse nuestros propios gustos por determinados colores y formas. Cada paso que damos, en el proceso de aprendizaje, se refleja en nuestra primera obra y nos hace sentir reconfortados por nuestro esfuerzo.

A partir de estos primeros pasos se abre todo un mundo de posibilidades de expresión artística que prácticamente no tiene fin. Hay tantas técnicas, tantas combinaciones de formas y colores que siempre nos faltará tiempo para lo que desearíamos hacer.
Pero es más, el Patchwork puede considerarse como una forma de terapia frente al estrés, al aburrimiento y la depresión. No solo porque nos invita a expresarnos artísticamente y da rienda suelta a ese talento que estaba oculto o desconocíamos poseer, sino que además facilita la comunicación entre las personas que acuden a las clases, o se integran en los clubes o grupos de trabajo. Resulta asombroso comprobar la camaradería que se despierta entres las personas que hacen Patchwork, independientemente del nivel de cada uno.

Por último, decir que el Patchwork es una actividad completa y estimulante.

Es sabido que nuestro cerebro dispone de dos hemisferios o mitades simétricas y que, aunque trabajan conjuntamente, cada uno de ellos está especializado en ciertas funciones. Así, el hemisferio izquierdo es el que se ocupa del lenguaje, el cálculo y la lógica, mientras que en el derecho residen las funciones lúdicas, la percepción de la música y su interpretación, la percepción de formas artísticas y la creatividad, etc. Y mira por donde, en el Patchwork se combinan, de una parte, el cálculo de medidas, el dibujo de formas geométricas y la función motora de coser las telas (que estarían a cargo del hemisferio izquierdo), y por otra parte, la combinación de colores y formas para obtener piezas armónicas, lo que sería función del hemisferio derecho. Así pues, cuando hacemos Patchwork estamos utilizando a nuestro cerebro en su totalidad, se podría decir que el Patchwork induce el funcionamiento holocerebral y armónico de nuestros dos maravillosos hemisferios cerebrales.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre tan responsable.
Razon tenia Gloria Llopart sobre ti.
Felicidades

Esperanza dijo...

La verdad que todo es estupendo.
Y lo de que eres la mejor por supuesto. Como dice el anonimo, si que es verdad que dicen que eres la sucesora de Gloria Llopar y se nota en tu forma de enseñar.
Gracias

Patchworkit dijo...

Hace un mes empecé a interesarme por el Patchwork y sin casi tiempo para ello, ya he empezado mis clase. Tengo unas ganas increibles de hacer mi primer Quilt.